jueves, 12 de septiembre de 2013

Estoy donde quiero

Nos miran.
A él y a mí,
con las frentes tan juntas
que nadie comparte el auto-control

No tiene nombre, solo peligro.

Todos temen por mí,
porque no saben qué es estar
mirando a esa criatura a los ojos
tan cerca
que solo ves un enorme ojo
desenfocado.

Y aún así no te apartas,
das el primer golpe

también los primeros quince
y la bestia cae.

Se revuelve pero ya está acabado
y no hay golpe suyo que te haga daño
ni tuyo que lo deje levantarse.
Aunque acabes en el suelo,
siempre estarás arriba.

Por encima de los golpes,
por encima de las miradas,
y por encima del puto miedo.


                                                                                                           Javier González