Enero
Además,
lloró calladamente
unas palabras
que me fueron cegadas
por la tierra que
lentamente
tapaba su nueva casa;
ese ataúd
lleno de mi infancia
lleno de su pasado
abandonado por la suerte,
en una orilla
que ahora me devuelve
imágenes de mares
salvajes y negros
mares donde nunca estuve
ese ataúd, dije,
que simboliza ausencia
y culpa y golpes al viento
vasos de whisky
rajados por golpes
contra una barra
que cada noche
ayuda a acercarle,
a la muerte,
un klinex ya usado,
para que
calladamente
llore esa muerte,
por la cual viene a visitarme.
Sebastián Abdala
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