viernes, 14 de junio de 2013

Enero

Enero

Además,
lloró calladamente
unas palabras
que me fueron cegadas
por la tierra que
lentamente
tapaba su nueva casa;

ese ataúd
lleno de mi infancia
lleno de su pasado
abandonado por la suerte,
en una orilla
que ahora me devuelve
imágenes de mares
salvajes y negros

mares donde nunca estuve

ese ataúd, dije,
que simboliza ausencia
y culpa y golpes al viento
vasos de whisky
rajados por golpes
contra una barra
que cada noche
ayuda a acercarle,
a la muerte,
un klinex ya usado,
para que

calladamente

llore esa muerte,

por la cual viene a visitarme.


Sebastián  Abdala

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